Una América bajo presión: energía, poder regulatorio y la ilusión europea Por Paolo Falconio En las últimas décadas, Estados Unidos ha construido una parte significativa de su fuerza económica y geopolítica sobre la capacidad de gobernar las grandes variables sistémicas globales: finanzas, seguridad y, cada vez más, energía. No se trata solo de producción o autosuficiencia, sino de poder regulatorio: la capacidad de influir en precios, flujos, expectativas y estabilidad de los mercados globales. Es en este marco donde deben leerse las crecientes tensiones de la economía estadounidense y las transformaciones del orden internacional. Una América bajo presión no es una América en declive inmediato, sino una potencia obligada a enfrentarse a nuevos límites estructurales en un sistema que ya no puede gobernarse mediante la exclusión. La energía como palanca sistémica de la economía estadounidense La energía representa hoy uno de los pilares fundamentales sobre los que se apoya la resilienci...
Systemic Fragility in the European Union and Germany’s Strategic Centrality Di Paolo Falconio Miembro del Consejo Rector de Honor y profesor en la Sociedad de Estudios Internacionales (SEI) Amid the growing structural fragility of the European Union, Germany continues to serve as the keystone of the European edifice. This role is accentuated by France’s internal political turbulence and persistent economic slowdown, as well as the United Kingdom’s decision to pursue Brexit as a means of managing its own domestic fractures—despite facing similar economic challenges. In this scenario, Berlin remains the only continental actor capable of combining industrial capacity with fiscal discipline. This dual foundation—productive strength and financial solidity—constitutes a necessary prerequisite for any credible European ambition of partial strategic autonomy in the field of defense. Despite Brexit, London has reaffirmed its role as the primary conduit for U.S. geopolitical projection onto...
Irán: crisis sistémica, pero sin un colapso inminente Por Paolo Falconio Desde hace meses, Irán vive una crisis que no se parece a ninguna de las anteriores. No es solo económica, no es solo política, no es solo social. Es una crisis sistémica, que atraviesa todos los niveles de la sociedad y pone en cuestión el pacto implícito que ha sostenido a la República Islámica durante más de cuatro décadas: estabilidad a cambio de supervivencia económica. Hoy ese pacto está resquebrajado. Y la fractura ya no afecta únicamente a los jóvenes, a las mujeres, a los estudiantes o a las minorías étnicas. Afecta al corazón económico del país: los bazares, los comerciantes, las familias urbanas que durante años garantizaron una forma de consentimiento pasivo. El rial se desploma, la inflación supera niveles insostenibles y el costo de la vida se convierte en una amenaza cotidiana. Las manifestaciones que han estallado en los últimos meses no tienen líder ni un programa político definido. Son espontánea...
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